Durante los meses de verano nuestro entorno y hábitos cambian y por ello, nuestra piel requiere un cuidado especial. Limpieza, hidratación y protección son los tres pilares que debemos incluir siempre en nuestra rutina facial de belleza, con más motivo durante el verano.

Limpieza. Las altas temperaturas hacen que nuestra sudoración aumente y con ello, la propensión a que los poros se taponen y aparezcan anti-estéticos granitos.  Por eso es muy importante que mantengamos la piel limpia y purificada con productos preferiblemente naturales, que arrastren la suciedad sin dejar residuos.

Hidratación. La exposición al sol hace también que nuestra piel se deshidrate con más facilidad y necesite un aporte adicional de hidratación. Una crema ligera, o mejor aún, una emulsión hidratante, no grasa y de rápida absorción es una solución ideal para conservar el nivel óptimo de hidratación en nuestra piel durante el verano.

Protección. Y además de una buena protección solar, se recomienda utilizar un producto que no solo hidrate, sino que también contenga ingredientes que protejan nuestra piel antes y después de la exposición al sol. Antes, para preparar y actuar como escudo que minimice las agresiones medioambientales y después, para reparar los posibles daños.

En verano, piel limpia, hidratada y protegida.

Recomendamos: Limpiadora Purificante y Esencial Calmante.